Llevaba muchos años añorando el regreso a mi casa, mis raíces, mi hogar... ese día había llegado. Mientras preparaba el equipaje, miraba con curiosidad las paredes de la pequeña habitación que había sido mi mundo durante diez años; ahí dejaba pegados todos lo malos momentos de mi estancia en un país frío y hostil. Dejaba los malos momentos porque los buenos, mis recuerdos, los doblaba y los metía en la gran maleta que yacía encima de la cama.
Pensaba que no me quedaban lágrimas... que equivocado estaba, surgían desmesuradamente de mis cansados ojos... Mi hogar, mis raíces, volvía a casa...regresaba a tus brazos...
No hay comentarios:
Publicar un comentario